No te has dado cuenta, marinera, que no hay apartada orilla, que aquí no se juega a nada, que sólo apuesta el que gana, que hay silencios imperturbables, corazones inalcanzables y besos que no pueden esperar a mañana?

No te has dado cuenta, alma de cántaro, que el cerebro se deja en casa, que las ideas no se regalan, que hay mucha hiena entre el rebaño y aunque guardes tus secretos como oro en paño siempre hay un tonto en cada esquina, seres de mediocridad divina, que ocupan todo el día a ocultar su inanición y su naturaleza mezquina?

No te enteras, tonta mía, que se exhibe la hipocresía y se castiga todo aquello que molesta o incomoda pese a ser tanto o más cierto y hablar bajo juramento no te va a garantizar que se pueda eternizar en el tiempo tu verdad.

Nos fabrican en serie y te matarán de aburrimiento.

Valentina Maleza

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