Sobre cimientos de plastilina se elevan torres de arena en días de viento.
Te espero sentada, sin prisa, pero agotada,
sintiendo arañarme la espalda el miedo
entre cientos de tontos mirando el dedo.
Sigo en aquel banco, discreta, casi borrada, como la dama de hierro forjada.
Te espero con los ojos cerrados y la puerta abierta; de par en par, ahora exprimida de la ignorancia todo su atrevimiento.
De tan lista, soy lerda; agotando paciencias, dejando ganar al tiempo,
tensando la cuerda que unía dos universos, que de tan parecidos, resultaron ser opuestos
y aquí en éste banco, alicatada, entre cientos de tontos mirando el dedo,
me siento más tonta que nunca pero lo soy mucho menos.
Porque “de buena soy tonta, pero de tonta, soy bastante hija de puta”.

 

Valentina Maleza

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