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Parece que va a llover.
Es otro sábado cualquiera en una ciudad que duerme, pero poco.
No es la mía ésta ciudad que devora todo lo que alberga, es la de todos, la gran arteria, y te acoge, pero tan fría, tan seria, tan inmensas las vistas desde mi pecera, que siento las piernas cortas, limitada la sesera, y me busco en tu ancha frente, cuadradas tus ideas, tus sueños barrocos.
Parece que va a llover y me voy ahora que aún estoy a tiempo de mantener la dignidad intacta, mi alargada sombra y un bonito recuerdo.
Prefiero no echarte de menos.
Duermes como el niño que sigues siendo. Tus sábanas adornadas de rimmel y besos te darán los buenos días y no me habrás visto coger mis cosas y salir huyendo.
Llueve de dentro a fuera y de fuera a dentro.

De tus costumbres inamovibles, tus mentiras que, aunque piadosas, son casi un don que a pocos se otorga, son consecuencia justo a tiempo mi retirada, los mensajes que nunca llegan, las medias verdades, lo que das por hecho y no ha sido, lo que está a punto de pasar y aún no has entendido que aquí llueve de dentro a fuera y de fuera a dentro, que estamos cruzando la línea entre el vente conmigo y el echar de menos lo que nunca has tenido.

Valentina Maleza

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