Una puerta tapiada en otro balcón al que ya nadie volverá a asomarse.

Te recordaba más guapo.
El tiempo cura o tortura según quien lo gaste y a mi me arden las horas en las muñecas.
De éste corazón entra y sale un ejército de insensatos.
Alma de cántaro en paro busca perro que le ladre.
Que más dará si está el vaso medio vacío o a medio llenar si tengo la boca seca y los labios cortados de sorber los restos del naufragio.
Pido más de lo que aprendí a dar.
A ratos sueño con unicornios que guían mi subconsciente las noches de insomnio y abro los ojos de par en par buscando un clavo ardiendo al que agarrarme.

Alguien robó la lealtad y dejó en su lugar un pañuelo blanco que tarde o temprano llenaremos de mocos.

Doy mucho más de lo que merece la mayoría.

Valentina Maleza

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