Me odias porque tarareo verdades como puños de manos de gigante.

Me odias porque ahora soy feliz y eso a ti, no te conviene. 

Porque ahora que he olvidado el sonido de las agujas del reloj en aquella sala de espera, ya no quiero salvarte.

Me odias porque yo he recuperado la dignidad y tu duermes con ella por no masturbarte.

Sabes que guardo en un cajón todos los mensajes y te asusta que después de haber vendido mi papel de mala en todos ésos cuentos que ya nadie compra, alguien reconozca algún detalle y te pidan que devuelvas la corona.

Me odias porque te quise como tú nunca, jamás, querrás a nadie.

@valentinamaleza

Imagen cedida por @yaaaizamor

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