Poco me conocéis si creéis que me voy a conformar con rozar con la punta de los dedos las estrellas.

No  volveré a bajar si no es con, almenos, un par de ellas.

Allí arriba, como cuerpo celeste a la deriva, llamaré a las cosas por su nombre y seré un soplido.

 En tu oído

Pedirán un aplauso al patrocinador de la expedición, que es el amor, que todo lo puede y lo logra. 

No?

Poco me conocéis si creéis que van a asustarme los ladridos de cualquier perra.

A media noche.

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