He perdido las formas, el respeto, la vergüenza, el peso y la elocuencia en un suspiro que aún recuerdo y puedo notar en mi oído si alguien te nombra.

Es ése mismo sonido, ése hormigueo molesto que detesto, el mismo que me interrumpía cuando trataba de cerrar los ojos y ser normal, a mi manera. No soy cualquiera .

He matado monstruos casi sin querer y una vez muertos, he querido resucitarlos para tener una excusa, una explicación que pudiera entender la mayoría.

Yo me rompía fácilmente y él era tan amable con la gente…

​Nunca he tenido muy claro cuál era mi sitio pero sí, tengo derecho a intentarlo, a volver a equivocarme, a desubicarme de nuevo. Tengo derecho a dejarme llevar y seguirle a la vida el juego.

 

​Llevo tiempo buscando algo que, a éstas alturas, todavía no sabría decir qué es. 

He levantado piedras que realmente pesaban, buzeado en mares que secaron ya, removido la consciencia a ver si agitando los recuerdos saltaba la pieza que sobraba… He sido frágil y he sido también brava.

Ahora me voy y puedo sentir un escalofrío al recordar aquel suspiro que me interrumpía cuando trataba de ser normal, a mi manera.

Sigo siendo de plastilina pero ahora no soy la misma, no tengo la piel tan fina, no soy cualquiera. 

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