De momento, sólo llueve ahí fuera.

Mira la bombilla que parpadea en el callejón y le da un toque de misterio a esta noche sin luna.

Pasa y escucha la canción que inventé pensando en el ruido que haces con los nudillos sobre la mesa cuando te enfadas.

¿Puedes oír ésa guitarra?  Así sonaba tu risa cuando bajabas las escaleras de dos en dos, cuando observabas a la gente desde arriba cuando subías a la azotea.

Tu tampoco eres cualquiera.

Ésta canción era para ti pero no hay manera de decirle adiós, de dejarla ir…

Cierra ésa ventana. No hay forma humana de dormir en ésta habitación en la última planta de la casa más bonita de la medina.

Pon de nuevo ésa canción, llévala contigo y no te despidas.

Quédatela antes de que me arrepienta y borre la letra y desmonte la melodía.

Tú tampoco eres cualquiera y quiero soltarte pero ahora estoy aquí delante y, aunque quisiera, no hay manera.

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