Guadalupe intentaba ser normal y casi lo consigue.

Ella que parecía tan enfadada al llegar, ahora suelta una carcajada y me contagia y podría oír la misma risa día tras día y no me cansaría.

Dormía con un ojo abierto pero ya no frunce el ceño, alarga el sueño y, al despertar, desprende algo tan especial que echaré de menos ésa vocecilla de campanilla que suena a vida a todas horas.

Ella intentaba ser normal y no le salia y , por un momento, casi lo consigue.

Menos mal que la ciudad puso de su parte y la sedujo y se quedó en la orilla viendo la normalidad alejarse, mar adentro, a la deriva.

Se quedó y decidió volverse loca y dejar la cordura para aquellos que no observan nunca la Luna cuando está llena ahí arriba.

Casi se pierde ésta aventura que la ciudad más pirata de Marruecos le regala. Casi traga saliva y vuelve a su casa, en la montaña .

Pero ella sabe que es especial , que nada encontrará que ilumine más su rostro y su mirada, como cuando madruga y se va con Nak a la playa o cuando se pierde a propósito en las callejuelas  y habla en todos  los idiomas  y aveces se le escapa la risa y hasta parece simpática la tía . Porque hay algo en ella que, de saberlo, la haría llorar sólo de pensar durante cuanto tiempo fué un secreto .

Hay bombillas que uno nunca debe apagar.

Guadalupe puede sentir la electricidad y busca la manera de no quedarse a oscuras.

Cuando descubra que todo nace y muere, que todo se mueve, que nada espera…. entonces dejará de ser persona y será un duende y la magia surgirá y la casualidad se encargará del resto.

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