Te querré en todas las vidas en las que volvamos a nacer, porque hay algo en tí que sólo yo podría ver.

Y aunque tenga que atarme una piedra a los tobillos y arrastrar mi nombre por las calles de ésta ciudad, te quiero y te querré en todas las vidas tuyas y mías, porque eso es lo que hace un amor de verdad, de los que nunca mueren…

Mirar y esperar a que el tiempo, poniéndolo todo en su lugar, traiga promesas cumplidas y se lleve o borre las que ya nadie cumplirá.

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