Si hay que echarle un par, que cuenten conmigo. 

Si hay que combatir la crueldad con la indiferencia, veremos qué puedo hacer con la paciencia que agotó tu ausencia los días de miedo, historias tremendas…

Sobreviviré a todas las guerras que inventes con la excusa de defender tierras que nunca fueron tuyas.

Sobreviviré a tus locuras y a mis realidades, al frío abrazo de los desleales, al ruido de tus nudillos golpeando mi ventana, a los cuatro anormales que aplauden con las orejas a la oveja más tonta del rebaño. 

Porque no hay que ser ingeniero aeronáutico para saber que blanco y en botella es leche.

Porque no hay más que echarle un vistazo a tu expediente para ver que ni eres valiente, ni tienes dos dedos de frente, ni tu bandera es tuya ni es de nadie. 

Si hay que echarle un par, que no cuenten contigo.

Porque si hablo de principios y valores te suena a comida tailandesa y yo ya no aguanto a las mentes limitaditas, como las vuestras.

Si hay que echarle un par, que cuenten con nosotros, que podemos con esto, con lo que venga y con mucho más.  

Si hay que echarle un par, que griten mi nombre y verán de lo que soy capaz.

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