https://valentinamaleza.com/2015/12/15/cambiar-las-sabanas/

Podría algún día olvidar, pero me niego.

Quiero un cerebro sano que no sepa caminar a mi lado sin cogerme de la mano, quiero mis besos de buenos días, cambiar las sábanas, ser tu talón de Aquiles, subir de cientos a miles los versos, hacer las paces, recuperar el peso que perdí en plena guerra de egos y volver a reír, como si nada…

Sería perfecto pero es sólo una ilusión parvularia que nos llevaría, sin remedio, al punto de partida, cuando dejé de parecerte divertida y me cambiaste por cerveza.

Ni perdono ni olvido que me hayas vendido y caiga en mis hombros el peso de las excusas que inventaste en tu última huida hacia delante, que no te llevó a ninguna parte, más que al mismo portal de siempre; el mío.

Una vez me quisiste como se quiere en los libros y casi comemos perdices.

Podrías volver a leerlo y buscar un método, un antídoto a la ironía, un clavo ardiendo al que podamos agarrarnos para salvar lo que ya no queda.

Soy de las que suben a la noria por estar lejos del suelo, por sentirse a medio camino del cielo, ya lo sabes.

Podrías hacer tantas cosas y no haces nada más que meter el dedo en la llaga y salir corriendo….

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