Te quise mucho.

Demasiado.

Con locura, diría.

Tanto te habré querido que me he enamorado de ti ya varias veces en mi vida.

Hasta sentirme perdida.

Y siempre es bonito mientras dura.

Pero aún conservo algo de cordura y sé apartar a quien no me hace bien.

Porque eres ese tren que sé que es mejor perder.

Porque prefiero tu sonrisa cuando es a otra a quien miente.

Porque prefiero ser tu amiga a ser un capricho que termina al encontrar en algún bar el sol que más te caliente.

Te prefiero cuando no soy la serpiente a la que quieres encantar.

Echo de menos la transparencia como esencia en toda personalidad.

Ahora te prefiero cuando no estás.

Fuí adicta a tus llamadas cuando no había nada que ocultar y tu voz era capaz de hacer temblar mis rodillas.

Creo que sigo algo perdida…

Me desorienté al creer por un instante que eras mi norte.

Ilusa.

Volviste a desaparecer y quedé tan confusa que aún busco las piezas que me faltan.

Con locura.

De eso puedo estar segura.

Ahora te prefiero envuelto en las sábanas de cualquier tonta que tú elijas.

Ahora necesito recuperar la dignidad que perdí entre tus piernas cuando renuncié a las mías.

Necesito olvidar tus manos frías ensuciándolo todo.

Ahora me necesito a mí.

Más que nunca.

Mejor que nunca.

Tranquila.

Sin nostalgia.

Sin dudas.

Sin pena.

Sin ti.

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