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ValentinaMaleza

"ciclotimia intermitente"

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Sobreviviré a todas las guerras que inventes.

Si hay que echarle un par, que cuenten conmigo.

Si hay que combatir la crueldad con la indiferencia, veremos qué puedo hacer con la paciencia que agotó tu ausencia los días de miedo, historias tremendas…

Sobreviviré a todas las guerras que inventes con la excusa de defender tierras que nunca fueron tuyas.

Sobreviviré a tus locuras y a mis realidades, al frío abrazo de los desleales, al ruido de tus nudillos golpeando mi ventana, a los cuatro anormales que aplauden con las orejas a la oveja más tonta del rebaño.

Porque no hay que ser ingeniero aeronáutico para saber que blanco y en botella es leche.

Porque no hay más que echarle un vistazo a tu expediente para ver que ni eres valiente, ni tienes dos dedos de frente, ni tu bandera es tuya ni es de nadie.

Si hay que echarle un par, que no cuenten contigo.

Porque si hablo de principios y valores te suena a comida tailandesa y yo ya no aguanto a las mentes limitaditas, como las vuestras.

Si hay que echarle un par, que cuenten con nosotros, que podemos con esto, con lo que venga y con mucho más.

Si hay que echarle un par, que griten mi nombre y verán de lo que soy capaz.

.

El tiempo cura o tortura según quien lo gaste y a mi me arden las horas en las muñecas.

@valentinamaleza

Reto de fadesga.wordpress.com

Frase propia. Dia 3

Ser, oír y callar.

Gozar mucho,  liarla parda, reírse de todo, llorar por nada,
dejarse hacer, saber soltar, echar de más, ser de verdad,
dejarse ver, perder el miedo, romper barreras,
aprender a caer, ofrecerse a curar,
amortiguar golpes, construir, desaprender, inmadurar,
ser rarita, subir mentón, recompensar,
agradecer, arriesgar, saber perder,
aceptar, poner la otra mejilla, perdonar,
olvidar, ser, oír y callar.

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Valentina Maleza

Mis mierdas.

Yo también tengo mis mierdas.

Soy la calma y la tormenta, alérgica a la rutina, coleccionista de historias, tan real como imperfecta.

Una hija de vecino, con mis miedos y rarezas.

Tal vez una loca del coño, tal vez seas tú el demente… Siempre nos quedará la duda, como el final de todos aquellos libros que nunca llegué a leer y con sus tres últimas páginas hice aviones de papel.

Desde que aparqué el unicornio

No recuerdo un sólo domingo de los últimos siete años. Los pasé en estado letárgico, sobrevolando  los bares, montada en mi unicornio.
Si hago un esfuerzo puedo oír de fondo algún que otro hit del verano con su pésima rima métrica y su taladrante melodía. Nada más.
Y creo que lo prefiero.
Una manta, una estufa, papel, tabaco y un par de porros. Supervivencia dominical.
Soy una desertora de la borrachera descomunal y yo elijo como quiero pasar mis no-resacas; arrastrando mi purificada aura como si hubiera arrasado con todo el vodka de la ciudad y paseado mi culo a ritmo de reggaeton por todos los locales nocturnos.
Es un pequeño homenaje a esos agujeros negros en mi memoria, a la infinidad de veces que habré hecho el ridículo imitando a Beyoncé en la pista, vomitando en los portales o quedándome dormida en el suelo del baño.

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Desde que aparqué el unicornio y dejé la purpurina tengo tantos recuerdos que no se si habrá espacio suficiente en mi mente para retenerlos. Tengo la dignidad intacta, una extraña sensación de orgullo recién estrenada y siento crecer en el pecho un profundo asco a todo aquel que haga todo aquello de lo que yo me arrepiento.
Todo empieza por asco.
Si el amor es la fuerza que todo lo mueve, el asco es el arma que todo lo crea y si quieres entenderlo, tendrás que seguir leyendo.

Valentina Maleza

Podría

Según Palahniuk, para iniciar una nueva etapa, la anterior tiene que quedar completamente cerrada y libre de pecado.

Podría hacer una morbosa y detallada lista de todos y cada uno de los momentos más bochornosos de mi vida. Podría incluso describir la escena, lanzarlos por capítulos y hacer una serie que llamaría “Perdiendo la dignidad”.
Podría.
Voy a ser la bestia.
Cuando ya no tienes nada que perder, la vida se convierte en un abanico infinito de opciones de supervivencia. La idea más absurda puede ser la más rentable.
Voy a ser la bestia.

Mi plan es algo abstracto pero es cuestión de adquirir la confianza que perdí en Nunca Jamás, bajarme del unicornio y esperar. No demasiado. Y dejarse llevar por la intuición. No demasiado.
Necesito una idea y algo de suerte.
Voy a ser la bestia.

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