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ValentinaMaleza

"ciclotimia intermitente"

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bipolar

Mi ventrículo izquierdo.

Ensaya la cara que vas a poner cuando me veas pasar y sepas que ésa será la última vez.

Ensaya lo que te vayas a inventar para salvar el diente que te queda.

La distancia que separa dos universos, se acorta y agota el tiempo como se agotan las excusas y, con ése cerebro que ya no usas, tendrás que exprimirte los sesos de nuevo, ser muy creativo y dar voz al títere en el que te has convertido.

Todo lacayo busca consuelo en su pelo.

Cuidado con los enredos.

Vuelve a pensar en mí cada vez que caiga un vaso al suelo y se esparzan los cristales por todas partes.

Cada vez que abra la boca y tiemblen los diccionarios, cada vez que se vuelva loca y te preguntes si tendrán razón los que aseguran que cambiaste, a peor, entonces serás más verdad que nunca y tal vez te devuelvan la corona.

Cuando te canses de la sumisión, te deshagas del yugo que llevas al cuello y ya no te baste con su pelo, muerde fuerte los nudillos de todos tus dedos.

Arranca los recuerdos de un tirón y escúpeme por una buena causa.

Recuerda que una vez fuiste mis domingos de resaca pero aquí sólo hay agua y ya no escuece.

Ensaya la cara que vas a poner cuando sepas de quién se ríe el mundo.

Tú que te burlabas del fruto del amor de los demás, ahí va el segundo y que me parta un rayo en dos si miento cuando digo, que hay lenguas de cemento que fueron testigo.

Ensaya qué vas a decir ahora que me la trae al pairo y puedo sobrevolar océanos y continentes.

Si supieras hacia dónde guiaste mis pasos sin querer…

Tal vez algún día tenga que agradecer todos los botes de mercromina que gasté para curar mi ventrículo izquierdo.

Un secreto muy bien guardado.

Como a un gato asomado al trampolín de una piscina olímpica,

 teme mi pequeño mentiroso que alguien abra los ojos y, con sus últimas reservas neuronales,

 entienda que ella y yo somos iguales.

Yo sólo tarareo verdades. 

Ya le regalé las sábanas y me quedé con los recuerdos. 

Ya bailo en otros tejados.

A mi ya no me tiembla el pulso, ni me duelen las costillas de tanto amar en dirección prohibida.

Hace tiempo que soldaron los huesos rotos y, hasta hace poco, tú no eras más que un secreto muy bien guardado. 

Por si un dia se arrepentia y le apetecía retomar la historia donde la había dejado.

Qué sabrá de amor si, cada vez que le olvidaba, aparecia y desmontaba mis planes de vida

 para asegurarse de que me tenía donde quería. 

Ahora se retuerce al leer porque sabe que como me quiso a mí, nunca volverá a querer.

Te llega envuelto en celofán.

Te lo puedes quedar.

Te lo regalo.

Voy a seguir explotando de vez en cuando.

Reirán los mediocres a carjadas. 

Hasta que les duelan las caras.

Pero la verdad es la que és y sólo hay una. 

Amortiza la belleza que adorna tu cuerpo y pon el cerebro al sol, 

porque el día que repartieron las neuronas, está claro que a tí te pilló en Michael Kors… 

Se oye un eco y suenan trompetas cada vez que coges la coherencia y la revientas.

Con lo bonita que eres cuando cedes, silenciosa. 

Disfruta del verano y lee otra cosa. 

Yo cito a Bukowski, tú emulas a Coelho y tapas con tu pelo los restos de serrín en tus hombros. 

Supongo que me escribes en inglés porque el castellano no lo dominas.

Yo te contesto en cristiano y te doy un consejo.

No toques los enchufes con los pies mojados.

Tú a lo tuyo, yo a la mía…

Te agradecería, que cesaras en tu empeño de ser la protagonista de una comedia que inspiras con sólo  existir. 

Ponte los dibujos animados.

En versión original. Subtitulados. 

En cuanto a mí, voy a seguir explotando de vez en cuando.

Los que guardamos secretos de tales dimensiones en los cajones, estamos hechos de recuerdos.

Nos dejamos arrastrar por las emociones. Vamos… y volvemos. 

Pero siempre estamos. 

Nos quedamos.

Valientes en Marruecos. 2

Hoy tengo el día tonto y hago la maleta como si en vez de viajar a otro país, me mudara a otro planeta.

Porque tengo la cabeza allí, porque siento crecer algo en mí que cambiará mi vida, porque éste viaje es un sueño y estoy decidida a dejarme los dientes, a crear lazos permanentes y hacerme oír, desde el desierto hasta aquí, compartiendo con mis Valientes, historias ambientadas entre doradad dunas y eternas playas.

Porque si nadie me ve, claro que existo, como existen ellos, aunque los ignoremos y nos dediquemos a mantener nuestras cuentas corrientes al día, a plancharnos el pelo, a hacernos fotos en parajes exclusivos sin soltar la pulsera… Que eso no es viajar, es ver un anuncio a tiempo real y es casi inmoral pasar por el mundo sin dejar en él algo de tí.

Hago la maleta y me despido de mí, tal y como me conozco. Sé que al volver, si es que vuelvo, tendré la oportunidad de agradecer de alguna forma a toda ésa gente que se ha implicado en éste proyecto, su generosidad y su optimismo, por sus ideas, por sus consejos y por todo el tiempo que han dedicado hasta casi dejarse también los dientes.

Mira por dónde, asoma mi sonrisa.

¿Para qué iba yo a querer salvar al mismo que planificó mi lapidación con premeditación y tan torpe alevosía? Sabiendo cuánto dolería, él se echó a reír y yo me senté a esperar a que un día saliera la verdad y, solita, limpiara mi nombre.

En otra ocasión, puede que, en vez de echarnos entre nosotras a los leones, seamos todos más humildes y menos cabrones.

No me crecerán alas en la espalda ni lo pretendía pero, de todos mis defectos, la estupidez no es uno de ellos.

Y sabía, lo sabía, que no siempre basta con ser lista, que aveces hay que dejar que el tiempo ponga en su sitio a los héroes y a los villanos, que de tanto llorar se formarían pantanos a mis pies y alguien iba a ahogarse en uno de ellos.

Basta de mentiras, de historias para no dormir, de lucir disfraces…

Deja la capa y devuelve la corona.

Mira por donde asoma mi sonrisa, renovada, renacida, recién exprimida…

Creiste que nunca saldría de donde me encerraste y ahora me oyes gritar desde balcones a los que nadie tenía que volver a asomarse.

Creías que me lapidabas y no esperabas que volviera a levantarme.

Imagen: @yaaaizamor

1

Así somos los humanos; nos follamos y nos fallamos a partes iguales.

Él sabía que jugar conmigo era jugar con fuego.

 El Verano de los Valientes. 4.

Él sabía que jugar conmigo era jugar con fuego. Sabía lo cortas que tienen las patas las mentiras, que hay cosas que se perdonan pero no se olvidan, que hay heridas que dejan cicatrices, que puedo ser feliz y comer perdices sin perder de vista lo que es de justicia, sin dejar que bailen sobre mi tejado con los pies sucios, sin callarme un solo engaño, guardando cada palabra como oro en paño, descubriendo todas y cada una de sus dobleces…

Me río de sus memeces por no gritar a los cuatro vientos que a mí también me mintió, que he sido casi tan tonta como ella, que jugó al despiste y abusó de mis días más tristes.

Me río por no asomarme a la ventana y aprovechando una ráfaga de viento, lanzar panfletos con las mismas fotos que ahora se hace con ella en blanco y negro.

Me quería, o eso decía, y yo le creí, le esperé, le olvidé… Volví a caer, mucho más abajo ésta segunda vez y lloré y me convenció y le esperé otro millón de años.

La tercera fué la vencida. De aquella no salí herida, salí hecha añicos y, con los trozos que quedaron en el suelo, se hizo un sombrero y lo lleva puesto cuando duerme con ella entre las mismas sábanas a las que a mi también me invitaba.

He pasado del drama a la comedia romántica americana, cambié de cama, me hice con un escudo de acero inoxidable y, desde entonces, lo llevo conmigo. Ahora lo miro desde la torre más alta y es divertido ver cómo ha elegido a la más tonta y ahora me escribe, atormentado, usando métodos rudimentarios. Ridículos después todo…

Le miro y le veo caer tan bajo…él, que se burlaba de ella conmigo, que tanto nos hemos reído de su estupidez elegida, tan evidente…

Él sabía que jugar conmigo era jugar con fuego, que se quemaría, que un día me curaría y ya no querría salvarle.

Hace sólo unas semanas aún no era capaz de decir que no me quería y dormía, desde hace meses, con aquella pobre diabla que, por ser lo suyo un evidente bajo coeficiente, no da más que para observar desde otro continente como se tejen historias de traidores y de valientes.

Imagen:@yaaaizamor

Domingos de insomnio.

…y hacerle fotos mientras duerme, así, con mi nombre colgado en el pecho, una respiración pausada, el olor del aire al regresar de él a la habitación otra vez, el color de la tinta que dibuja una vida en su brazo, sus manos descansando entre las mías y las ganas contenidas de despertarle a soplidos, a sorbos, a mordiscos… 

@valentinamaleza

Tarareo verdades.

Me odias porque tarareo verdades como puños de manos de gigante.

Me odias porque ahora soy feliz y eso a ti, no te conviene. 

Porque ahora que he olvidado el sonido de las agujas del reloj en aquella sala de espera, ya no quiero salvarte.

Me odias porque yo he recuperado la dignidad y tu duermes con ella por no masturbarte.

Sabes que guardo en un cajón todos los mensajes y te asusta que después de haber vendido mi papel de mala en todos ésos cuentos que ya nadie compra, alguien reconozca algún detalle y te pidan que devuelvas la corona.

Me odias porque te quise como tú nunca, jamás, querrás a nadie.

@valentinamaleza

Imagen cedida por @yaaaizamor

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