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ValentinaMaleza (@esttelaw)

"ciclotimia intermitente"

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cambio

Nada es lo que parece…

Si parece que me he ido, será porque vuelvo habiendo aprendido que no existe casualidad que el universo no tenga en sus planes.

Ya no escuece.

El Verano de los Valientes. 3

Hace sólo una semanas que, teniendo que arrancarle las palabras de entre los dientes, pronunció al fin, aunque a trompicones, un “te quiero, pero ya no como antes”. Así decidió liberarme. Desde aquel momento, hace si llega, apenas un mes, bebo de otras fuentes cuando tengo sed.

Situémonos en el tiempo para entender a los héroes y a los villanos. Ni los buenos son, ni mucho menos, tan santos, ni los malos fueron siempre tan crueles. Dos años jugando al perro y al gato dan para desquiciar a cualquiera y, vosotras, las que cuando amáis, amáis con locura, como se amaba cuando quererse era escuchar su nombre y no poder respirar, ya lo sabréis .

Después de todo, aún no sé cómo se atrevió a volver la última vez pero más culpa tengo yo por abrirle la puerta a esas horas, por callarme las cosas, por cargar contra los demás cuando sacaban tarjetas amarillas. La culpa fue mía por dejar que una lealtad incondicional se convirtiera en una humillación pública tras otra pero no importa porque estoy en otra y ya no escuece.

Primero fuí Barbie Rambo, luego quise ser su amiga y ahora que estoy curada de espantos puedo ser quien me dé la gana. Puedo ser un koala si se me antoja y pasarme el día comiendo hojas o puedo ser una cobra y merendarme a tres como tú esta tarde.

El caso es que ahora, viendo un ejemplo de lo que espera él en una mujer, no puedo contener la risa y para que yo volviera a caer, tendría que volver a nacer.

Lo que más le molestó de mi reacción fué la sonora carcajada que solté al saber de quién se trataba esta vez. No es que me crea yo más lista que la mayoría pero, en ésta ocasión, sin caer en la exageración, se trata casi de una minusvalía. Yo también tengo las mias. En ella, es tan evidente que le falta una primavera, que entiendo que quiera cuidarla. Pobre diabla. Por más que le creciera el pelo, ésa mediocridad no hay melena que pudiera taparla.

Vi en ése mismo instante la famosa luz al final del túnel.

Para ser quien él quería que yo fuera, tendría que desaprender, olvidar, ignorar y lobotomizar, ser más simple que una zapatilla, tirar de apellido y dejar el cerebro al sol.

Y de aquí, de ésta revelación, parte la decisión más drástica de mi vida.

Un billete sólo de ida.

Escribiré a medida que encuentre las cosquillas que busco y tendrá que ser un cambio muy brusco porque, como dice la canción, quiero acción y aquí no pasa casi nada.

El Verano de los Valientes II . Un vecino exasperado.

Se ha originado un conflicto con un vecino desocupado que no deja de incordiar. Insiste en que saque de ahí el sofá que dejé en el rellano hace un par de días, en un rincón al que nadie accede porque huele a humedad. Estoy haciendo la mudanza que va a cambiar mi vida y en casa, con tanta caja, no me cabía. A los diez minutos de dejarlo allí para empezar a empaquetar, ya tenía una nota pegada con celo en la entrada, otra en el ascensor y otra en el portal. El mismo mensaje en las tres con tres enormes firmas escritas con tanta rabia que casi atraviesan el papel.

Justo en éste momento llama al timbre este elemento.
Hoy tengo un humor de perros. Si salgo y abro….

He salido y si llego a saber que le falta un hervor, no abro aunque lo pidiera de rodillas y por favor.

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Estaba llamando a la puerta como si no hubiera un mañana. He abierto, de pronto, con cara de pocos amigos, le he mirado de arriba abajo y lo he visto tan enervado que he tenido que aguantar la risa apretando muy fuerte los labios.
Presiento que éste amargado viene a descargar sus fobias conmigo.
Como estaba gritando, le he dicho que se calmara, que el viernes me voy y me lo llevo todo.
No me escuchaba y seguía gritando así que he levantado una ceja, he puesto cara de asco y de un portazo me he despedido a ver si así conseguía callarlo.
Sigue gritando con todo lo que dan de si los pulmones mientras subo las escaleras.
Desde mi habitación sigue llegando su verborrea de funcionario frustrado así que he vuelto a bajar y le he pedido que se vaya a casa y se compre un perro o se busque un amigo pero que deje de pagar su infelicidad conmigo.

Si no tiene otra cosa que hacer más que pasarse el día saliendo al rellano a oler un sofá, será que está muy aburrido. Ha enfurecido.
Haciendo aspavientos con los brazos y con las manos, me miraba por encima de sus gafas de alambre, fuera de sí, con ése ridículo peinado, pasillo arriba, pasillo abajo, hablándome del sofá. Que exagerado.

– Que si, que mañana lo quito!. Búscate una afición más entretenida que salir al rellano a oler un maldito sofá.!

He tenido que gritar mucho yo también para hacerme oír.
Me ha dado la risa al verlo tan ofuscado por un sofá en un rellano.
Dice que huele mal, pero si yo cierro la puerta, al momento, él la abre y sale a oler el sofá en vez de obviar su existencia y hacer su vida en caso de tenerla.
¿Qué le importará lo que haya detrás de esa puerta que siempre había estado cerrada?
Es curioso la importancia que le dan algunos a éstas cosas mundanas.
Amenaza con vengarse de mi incívica conducta haciendo no sé qué clase de gamberradas. Cuanta ira contenida aquellos que toman tan en serio éstas tonterías.
Un metro cuadrado de suelo comunitario en un rincón aparcado un sofá, no me parece motivo para venir a casa a montar este escándalo sin sentido alguno, como un energúmeno, pasillo arriba, pasillo abajo.
Si me pone a prueba, va a saber quién soy y de lo que soy capaz si se me provoca así que espero que se tome este asunto con más calma, cese en sus amenazas y ocupe su tiempo en otras cosas más interesantes que la ubicación de esa vieja reliquia tapizada en un gris oscuro que, por cierto,combina con la baranda porque, a mi, él, aún no me conoce a las malas.

He estado liada viviendo mi día a día, leyendo, escribiendo, enamorándome un poquito, aprendiendo, creando, creciendo… en fin,  haciendo las cosas que hace la gente cuando, además de estar viva, también lo parece.

La culpa de éste entretenido desencuentro vecinal la tiene un viejo sofá que ni entiende de guerra ni entiende paz. He perdido casi tres cuartos de hora de mi vida abriendo mucho los ojos, alucinando en un rellano, viendo al funcionario pasillo arriba, pasillo abajo y la verdad es que me ha gustado.
El viernes me voy y el sofá se lo dejo de regalo.

Ser, oír y callar.

Gozar mucho,  liarla parda, reírse de todo, llorar por nada,
dejarse hacer, saber soltar, echar de más, ser de verdad,
dejarse ver, perder el miedo, romper barreras,
aprender a caer, ofrecerse a curar,
amortiguar golpes, construir, desaprender, inmadurar,
ser rarita, subir mentón, recompensar,
agradecer, arriesgar, saber perder,
aceptar, poner la otra mejilla, perdonar,
olvidar, ser, oír y callar.

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Valentina Maleza

Blog de WordPress.com.

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