Buscar

ValentinaMaleza (@esttelaw)

"ciclotimia intermitente"

Etiqueta

celos

Cierta tensión. 

Hay cierta tensión sexual no resuelta entre la cordura y la sensatez.

Hay un abismo de inmadurez bajo el colchón que no compartimos, entre las líneas de todo aquello que no nos decimos, bajo la alfombra, en los trazos que dibuja tu sombra sobre la acera, en el agua de la pecera en la que nadas, en las miradas que no hemos cruzado, en los mensajes borrados, en la absurda prudencia que deja en evidencia toda cobardía.

Hay cierta magia escondida en los secretos mejor guardados.

El reto al que aspira el enamorado se escapa de unas manos que son las mías.

Tal vez preferirías que fuera discreta, invisible, lejana…. que fuera lo que nunca pude ni quise ser, para no ofender, para no asustar, para rozar una normalidad en la que nunca he creído.
Hay un nudo en la garganta si cierro los ojos y, a la espera de una tregua merecida, estoy mucho más perdida que cuando te encontré y lo revolviste todo.

Yo he perdido el norte y tú, la esencia. 

Si cojo ése avión, me iré tranquila. 

Porque, almenos, he sido honesta conmigo misma, he cumplido con cada palabra que te regalé cuando éramos de arena y de viento y he sido de verdad. Para bien, o para mal. 

Me he abierto en canal y te he entregado el corazón, aún palpitante. 

En  bandeja de plata.

Para que lo comáis los dos juntos.

De entrante.

He abierto la caja de Pandora y dejado que se oigan los tambores desde la otra orilla.

He cambiado mi dignidad por un beso en la frente.

He tragado el dolor, que se hace un ovillo en la garganta, y he hecho con él una enorme manta que lo cubre todo y esconde las ojeras, los temblores… las cicatrices.

He llegado hasta aquí, tan valiente y tan tonta como de costumbre.

He venido a saber si aún desprendes aquel encanto y, por una estrecha grieta en tu coraza, creí haberlo visto.

Pero no hablemos de tus mierdas, que me despisto.

No se si me voy o me quedo pero, por favor, no dejes nunca de ser aquel trovador.

No vendas tu alma por ser como esperan que seas.

Permítete ser especial como lo eras cuando con una mirada eras capaz de hacer temblar el cielo y la tierra.

Eras el duende que habita en mi mente y agita los recuerdos al compás de una guitarra que hoy ha sido olvidada en un salón.

Eres tan especial que con quererte no basta y dueles y hieres y amas…

Y entre tanto, te olvidas de ser quien eras.

Me duele la piel de echarte de menos teniéndote al lado y, aunque ya nunca vaya a recuperarte,  no voy a dejar de amarte hasta que, con mis propias manos, diga adiós a mi tiempo entre los humanos.

Si cogiera ése avión, estaría matando al duende, al trovador y casi diez años de un amor que nadie entiende.

Sería una mierda de final.

No se quién eres tú ahora, pero me niego a aceptar que  eres uno más, que yo he perdido el norte y tú la esencia …

Que eres como el resto; un coleccionista de bragas con mucho labia y poco criterio .

Me niego a dejar de creer en tí porque hasta ahora, es a tí  a quien reza una agnóstica aspirante a persona.

Porque eras lo más parecido al cielo en mi memoria, aunque te conviertas en un monstruo sin escrúpulos, ni empatia, ni conciencia, siempre veré en tí al trovador que revolvía  mis sueños al compás de una guitarra que hoy ha sido olvidada en un salón .

Te quiero y puedo decirlo sintiendo la fuerza de cada letra en el esternón .

Por eso te busco cuando tengo miedo aún estando lejos.

Ahora que estoy cerca, aprenderé a respetar tus mentiras, acariciaré tus miedos y tus pesadillas desde el otro lado de un corazón al que tengo el acceso denegado.

Estés donde estés  y con quién fuera, el  duende que eras, sigue conmigo .

Sea quien sea la persona en la que te has convertido , voy a ser fiel a mis promesas y a mis principios  porque son lo único que me queda.

Respiro a través de tus pulmones y aprenderé a cantarte a escondidas.

La curiosidad mató al gato.

No tenemos nada que ver tu y yo, amiga… tu capacidad intelectual no llega más allá de una torpe intrusión en mi intimidad, un par o tres de palabras en inglés, una extraña afición a leer esquelas y una sonrisa permanente tan poco inteligente que se reconoce y delata ella sola. 

Como tú, nadie se inmola.


Cuando dejes de dibujar pistolas, guarda un ratito para darle al coco. Escribo de esto y de lo otro, del presente, del pasado y del futuro y , dejarse a uno mismo al aire el culo, no es el mejor ejemplo de lucidez. Es una estupidez, un “buscar las cosquillas”, una sandez que hasta podría llegar a entender en otro contexto, en otros tiempos, en otra vida…

Escribo lo que me sale del moño, amiga.

https://instagram.com/valentinamaleza

Casi comemos perdices

Podríamos hablar del tiempo y llenar el silencio, sólo por romperlo, por ponerle sonido a éste encuentro y que las miradas dejen de echarse de menos y el cuerpo haga el resto.

Puedo perdonar pero no olvido que he conocido el drama en todas sus formas, que he llorado en todos los idiomas y he vuelto a reír después, como si nada, como si pudieras volver a ser quien eras y borrar tu aroma en otras camas.

Quiero olvidar pero no puedo, ni quiero, ahogar mi dignidad en promesas que no van a cumplirse, ni por asomo.

image

Te conozco como la palma de mi mano, la misma que bajaba por tu espalda de Judas Iscariote aquellas noches, recuerdas?
Podría algún día olvidar, pero me niego.
Quiero un cerebro sano que no pueda caminar a mi lado sin cogerme de la mano, quiero mis besos de buenos días, cambiar las sábanas, ser tu talón de Aquiles, subir de cientos a miles los versos, hacer las paces, recuperar el peso que perdí en plena guerra de egos y volver a reír, como si nada…
Sería perfecto pero es sólo una ilusión parvularia que nos llevaría, sin remedio, al punto de partida, cuando dejé de parecerte divertida y me cambiaste por cerveza.
Ni perdono ni olvido que me hayas vendido y caiga en mis hombros el peso de las excusas que inventaste en tu última huida hacia delante, que no te llevó a ninguna parte, más que al mismo portal de siempre; el mío.

Una vez me quisiste como se quiere en los libros y casi comemos perdices. Podrías volver a leerlo y buscar un método, un antídoto a la ironía, un clavo ardiendo al que podamos agarrarnos para salvar lo que ya no queda.

Soy de las que suben a la noria por estar lejos del suelo, por sentirse a medio camino del cielo, ya lo sabes.
Podrías hacer tantas cosas y no haces nada más que meter el dedo en la llaga y salir corriendo….

Valentina Maleza

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: