Buscar

ValentinaMaleza

"ciclotimia intermitente"

Etiqueta

decepción

Lo que quedó tras nueve años de canciones.

Hay un latido que conserva la emoción de aquella canción que compuso la persona que ya no eres.

Un par de acordes unieron a dos seres que, de tanto amarse, gastaron un verbo que nadie jamás volverá a conjugar como ellos lo hicieron.

Y eso les hizo fuertes y los hizo eternos, o eso creían. 

De todo lo que se decían, sólo las fotografías guardan el respeto que todo corazón merece.

Una guitarra destartalada, una barba poco cuidada,  una americana gris y un alma tan pobre que sólo tiene dinero.

Eso es lo que quedó tras nueve años de canciones.

Ella es el resultado de un sinfín de decepciones y viste siempre de negra nostalgia, abrazando el latido que conserva la emoción de aquella canción que compuso la persona que él ya nunca será. 

Pero si el tiempo cura o tortura sólo el tiempo de nuevo lo dirá. 

Aquello que parecía indestructible se lo llevó el viento casi imperceptible que levantó aquel libro nuestro al ser cerrado con brusquedad.

No existe la historia perfecta ni la persona correcta en la que confiar.

Que el destino decida por nosotros y poco a poco saldrá la verdad.

Anuncios

Aprendí a ser invisible cuando todos miran.

Porque tengo una sola vida, vísteme de loba y sácame del rebaño, que el puente mil veces cruzado lleva al estanque donde todos duermen.

Quiero estar bien despierta cuando el frío llegue y lo cambie todo.

Quiero ser muy consciente de aquello que digan los versos que surgen de los tropiezos de quien más veces se puso en pie. 

Allí donde perdí la dignidad encontré el sentido de las frases que, de tantas veces repetidas, llegaron a ser lo más parecido a la verdad.

Estaré, sin ser vista, en todas las canciones que hablen de libertad y entre las páginas de ése diario tan personal que cerraste con veinte candados justo antes de lanzar la llave al fondo del mar sin pararte un segundo a pensar si era la mejor de las ideas. 

Y puede que lo fuera.

Hacer borrón y cuenta nueva era una opción inteligente.

Barrer las cenizas, dejar un corazón hecho trizas en urgencias,  sacar a pasear todas las caras de la misma jodida moneda …

Aprendí a ser invisible cuando todos miran y allí,  al fondo a la derecha, clavé la flecha que habrás de arrancar.

A mi Judas.

Si vuelvo a decir que le quiero, atadme a una farola, a las afueras.

Dejadme allí hasta que los gritos se confundan con el silbido del fuerte viento, que llega desde mar a dentro, vengativo.

Luego, dad media vuelta y tapaos los oídos.

Si vuelvo a confiar en su palabra,  agarradme bien del pelo y encerradme en el sótano más oscuro. 

No sintáis remordimiento alguno. 

Si caigo en sus trampas una vez más, lanzadme desde un quinto piso, a ver si el golpe me devuelve la cordura y puedo reencarnarme en un insecto diminuto y venenoso.

Si salgo a correr descalza, no me pareis. 

Pero si me veis, a través de las rendijas de la persiana de mi habitación, llorar con la cabeza entre las rodillas, bajo el edredón, dejadme tranquila.

No soy tan dura como creía; estoy al borde de ser borde, en vez de corazón, tuve una ensaimada que devoró una manada de lobos hambrientos y he cometido sutiles delitos de los que no me arrepiento. 

Como escribía aquella a quien yo leía buscando consuelo, con el alma en un tetrabrik…

Dame mesura, Dios,
dame mesura,
mesura chapucera y cotidiana.

Hazme mediocre, Dios
hazme mediocre.

Cuidado conmigo, amor mío.

Cuidado conmigo, amor mío. He aprendido a dormir con los ojos abiertos, a llorar hacia adentro, a estar allí sin ser vista… Como a la más veterana de las periodistas, llegan a mí las noticias sin preguntar siquiera porque, de entre todos los humanos, tú eres el único que aún no se ha enterado de que elegiste a la más tonta porque aún no me has olvidado.

Buscando lo más opuesto a lo que de mí te atrajo, diste con su encefalograma plano.

De todos los cerebros, el menos sano.

Aún puedes caer más bajo.

No sabes cuánto me alegro de tu medalla de bronce en los paralímpicos del amor. No sabes cuantas risas nos has proporcionado a los que, además de tener cerebro, también lo usamos para algo más que juzgar y fingir.

¿No decías que era una loca desquiciada ésta con la que ahora te haces fotos en la cama?

Somos todas unas desequilibradas.

Mi pequeño mentiroso, se ven tan pequeñas tus manos en las fotos… Son como las pezuñas de un puerco espín, pero cuidado conmigo, amor mío. Todos tus atentados me han servido para aprender a dormir con los ojos abiertos.

Sabes que ya no conozco el miedo, que hace tiempo que no te creo, que regresaste tantas veces como estrellas llenan el cielo una noche tranquila en mitad del desierto…

Cuidado conmigo, amor mío porque la caja de Pandora puede abrirse en cualquier momento.

Si escupes hacia arriba, siempre te caerá en la cara. Es una sencilla lección de vida y la tengo bien aprendida.

https://www.instagram.com/valentinamaleza

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: