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ValentinaMaleza (@esttelaw)

"ciclotimia intermitente"

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domingo

Aprendí a ser invisible cuando todos miran.

Porque tengo una sola vida, vísteme de loba y sácame del rebaño, que el puente mil veces cruzado lleva al estanque donde todos duermen.

Quiero estar bien despierta cuando el frío llegue y lo cambie todo.

Quiero ser muy consciente de aquello que digan los versos que surgen de los tropiezos de quien más veces se puso en pie. 

Allí donde perdí la dignidad encontré el sentido de las frases que, de tantas veces repetidas, llegaron a ser lo más parecido a la verdad.

Estaré, sin ser vista, en todas las canciones que hablen de libertad y entre las páginas de ése diario tan personal que cerraste con veinte candados justo antes de lanzar la llave al fondo del mar sin pararte un segundo a pensar si era la mejor de las ideas. 

Y puede que lo fuera.

Hacer borrón y cuenta nueva era una opción inteligente.

Barrer las cenizas, dejar un corazón hecho trizas en urgencias,  sacar a pasear todas las caras de la misma jodida moneda …

Aprendí a ser invisible cuando todos miran y allí,  al fondo a la derecha, clavé la flecha que habrás de arrancar.

Cuidado conmigo, amor mío.

Cuidado conmigo, amor mío. He aprendido a dormir con los ojos abiertos, a llorar hacia adentro, a estar allí sin ser vista… Como a la más veterana de las periodistas, llegan a mí las noticias sin preguntar siquiera porque, de entre todos los humanos, tú eres el único que aún no se ha enterado de que elegiste a la más tonta porque aún no me has olvidado.

Buscando lo más opuesto a lo que de mí te atrajo, diste con su encefalograma plano.

De todos los cerebros, el menos sano.

Aún puedes caer más bajo.

No sabes cuánto me alegro de tu medalla de bronce en los paralímpicos del amor. No sabes cuantas risas nos has proporcionado a los que, además de tener cerebro, también lo usamos para algo más que juzgar y fingir.

¿No decías que era una loca desquiciada ésta con la que ahora te haces fotos en la cama?

Somos todas unas desequilibradas.

Mi pequeño mentiroso, se ven tan pequeñas tus manos en las fotos… Son como las pezuñas de un puerco espín, pero cuidado conmigo, amor mío. Todos tus atentados me han servido para aprender a dormir con los ojos abiertos.

Sabes que ya no conozco el miedo, que hace tiempo que no te creo, que regresaste tantas veces como estrellas llenan el cielo una noche tranquila en mitad del desierto…

Cuidado conmigo, amor mío porque la caja de Pandora puede abrirse en cualquier momento.

Si escupes hacia arriba, siempre te caerá en la cara. Es una sencilla lección de vida y la tengo bien aprendida.

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