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ValentinaMaleza

"ciclotimia intermitente"

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instinto

Domingos de insomnio.

…y hacerle fotos mientras duerme, así, con mi nombre colgado en el pecho, una respiración pausada, el olor del aire al regresar de él a la habitación otra vez, el color de la tinta que dibuja una vida en su brazo, sus manos descansando entre las mías y las ganas contenidas de despertarle a soplidos, a sorbos, a mordiscos… 

@valentinamaleza

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Como el rítmico goteo que marcaba el tiempo en una cueva con vistas al mar una noche de verano, suenan mis arterias bombeando un corazón mediocre que ni aprende ni se atreve a dar consejos .

https://valentinamaleza.wordpress.com/2016/02/23/poco-y-a-ratos/

Noctámbula.

Anoche, a ésas horas, aún no dormia, pero sé como de cortas son las patas de las mentiras y evitaba tener que improvisar una tan piadosa que, al ser yo también coja, me atrapara a medio camino, enrojecieran mis orejas y, con una orden de alejamiento, terminara antes de tiempo una historia que justo empieza a despertar. 

Ahora que vas cogiendo forma y hasta tienes una voz y un nombre, pongámosle banda sonora, aqui y ahora.

Serás el más valiente de los hombres cada vez que se te ocurra una manera de acortar la espera.

https://instagram.com/valentinamaleza

Un galgo y un carlino

He vuelto a soñar que salía al parque que se ve desde la ventana de mi habitación. Saco al perro y dejo que corra y juegue, arriba, en el cesped, con otro montón de chuchos hiperactivos.
Estoy de pié tratando de evitar que mi mascota fecunde a todas las hembras del barrio cuando en mitad de ese caos de ladridos y cortejo canino, se hace el silencio.
Frente a mi se han sentado un galgo y un carlino. Quietos los dos, uno al lado del otro, me miran fijamente a los ojos.
De pronto el galgo se inclina y engulle a su gracioso amigo de un solo bocado. Veo bajar la silueta del carlino como si se tratase de una anaconda en vez de un perro raquítico de mirada triste y aspecto vulnerable. Resultó que además de parecerlo, estaba realmente muerto de hambre.
Me despierto gritando, avisando al dueño, mas fascinada que asustada y tan convencida de que nadie va a creer lo que alli acaba de suceder, que sólo quiero desaparecer.
Cuando abro los ojos veo desde la cama el parque al otro lado de la ventana.

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