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ValentinaMaleza

"ciclotimia intermitente"

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Limerencia

En todas tus dimensiones.

Quiero que sepas que, si hago mis propios planes, es porque intuyo que, si me quedara, iba a doler volver a despedirme.
Eso, … y que sea quien fuere quien te mire desde su objetivo, no podrá verte en todas tus dimensiones, desde cualquier planeta, en cualquier vida, como yo lo hago.

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Y que el día que definitivamente me despida,
aún siendo por una buena causa…
No quedará ni rastro de lo que fuimos.
Una ventisca se llevará muy lejos las manías, los talentos y una hija albina.

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Voy a seguir explotando de vez en cuando.

Reirán los mediocres a carjadas. 

Hasta que les duelan las caras.

Pero la verdad es la que és y sólo hay una. 

Amortiza la belleza que adorna tu cuerpo y pon el cerebro al sol, 

porque el día que repartieron las neuronas, está claro que a tí te pilló en Michael Kors… 

Se oye un eco y suenan trompetas cada vez que coges la coherencia y la revientas.

Con lo bonita que eres cuando cedes, silenciosa. 

Disfruta del verano y lee otra cosa. 

Yo cito a Bukowski, tú emulas a Coelho y tapas con tu pelo los restos de serrín en tus hombros. 

Supongo que me escribes en inglés porque el castellano no lo dominas.

Yo te contesto en cristiano y te doy un consejo.

No toques los enchufes con los pies mojados.

Tú a lo tuyo, yo a la mía…

Te agradecería, que cesaras en tu empeño de ser la protagonista de una comedia que inspiras con sólo  existir. 

Ponte los dibujos animados.

En versión original. Subtitulados. 

En cuanto a mí, voy a seguir explotando de vez en cuando.

Los que guardamos secretos de tales dimensiones en los cajones, estamos hechos de recuerdos.

Nos dejamos arrastrar por las emociones. Vamos… y volvemos. 

Pero siempre estamos. 

Nos quedamos.

Domingos de insomnio.

…y hacerle fotos mientras duerme, así, con mi nombre colgado en el pecho, una respiración pausada, el olor del aire al regresar de él a la habitación otra vez, el color de la tinta que dibuja una vida en su brazo, sus manos descansando entre las mías y las ganas contenidas de despertarle a soplidos, a sorbos, a mordiscos… 

@valentinamaleza

Noctámbula.

Anoche, a ésas horas, aún no dormia, pero sé como de cortas son las patas de las mentiras y evitaba tener que improvisar una tan piadosa que, al ser yo también coja, me atrapara a medio camino, enrojecieran mis orejas y, con una orden de alejamiento, terminara antes de tiempo una historia que justo empieza a despertar. 

Ahora que vas cogiendo forma y hasta tienes una voz y un nombre, pongámosle banda sonora, aqui y ahora.

Serás el más valiente de los hombres cada vez que se te ocurra una manera de acortar la espera.

https://instagram.com/valentinamaleza

Vehementes.

Me hago responsable de los daños causados en el último terremoto pues, ya ves, es posible que aún siendo inocente, de momento, sea yo también a la vez culpable de antemano de todo lo que sé que soy capaz de hacer.
Recuerdo haber salido descalza a buscarte; en una barra, debajo de alguna falda, haciendo el ridículo, como siempre, más indiferente, mucho menos inteligente… Casi un animal.
Lo recuerdo y no me parece real.
Prometo no volver a temblar así al verte.
Con las manos en los bolsillos, pasaré silbando, indiferente; como si no tuviera el corazón entre los dientes, me haré la valiente hasta que sea verdad.
Mi único aval es un hastío decisivo, una tozudez enfermiza, dos dedos meñiques que se entrelazaron, una copa manchada de pintalabios, un fino sentido del humor y todo un ejército de inconformistas a mi alrededor.
Se fueron unos y llegaron otros, vehementes.image

Ya no le escribo a él. Ahora acaricio las palabras y las trato bien.
Aveces, hasta me dejo querer aunque despacio y de lejos.

Si tu supieras de donde llegaron las libélulas que vienen a mi brazo a descansar…

Es normal que no entiendas una sola palabra de lo que susurro al sauce que llora en el patio.
A estas alturas ya sé a qué ritmo te mueves, a que saben tus secretos, a qué huele tu cuello al despertar y en quien te conviertes cuando eres instinto y quieres lo que sólo yo te podría dar y si se diera…
He descubierto que cuanto menos de mi ofrezco, más obstinado vuelves y te revelas.
Sólo cuando suceda que tú y yo encontremos la manera de lamernos los sesos, casi literalmente, cuando esa respiración intermitente no nos deje hablar, cuando ya no pueda más y quiera faltarte al respeto, invadir tu cuerpo y entrar en tu mente, ser serpiente, bajar a buscarte, descalza…
Cuando eso pase sabrás lo que susurro al sauce que llora en el patio.
Me hago responsable de los daños causados en el último terremoto pero no puedo prometer que no vaya a volver a abrirse el suelo de un momento a otro.

Loca mía.

La miraba como se miran las nubes en verano.
Era un capricho reciente, ella sabía su suerte y se dejaba llevar.
Él era la brisa que se cuela por debajo de tu falda. Ya sabes, un beso tonto, un teléfono que suena en mitad de la noche, la canción que pones siempre al subirte al coche… una moneda al aire.
Ella, una cara bonita y poco más.

Sabía de sus momentos tristes, sus malas costumbres, sus días de mierda…
Lo sabía y la seguía mirando como se miran las nubes en verano.
Se le antojó cuidarla.
Se dejó contagiar por su manía de hacer en cada momento lo que más le apetecía, eso de ser hoja arrastrada por el viento. Llamaba a las cosas por su nombre y vivía sin miedo.
Sabía que sería ella la que el corazón le comiera con dientes de leona y se dejaba hacer.

Y si dura la vida un rato, puedes de una puta vez, dejar de mirarla como si fuera tuya la desidia que desprenden sus palabras al caer?

Sólo mírala como se miran las nubes en verano y busca en sus formas la que más te guste ver.

Valentina Maleza

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