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ValentinaMaleza

"ciclotimia intermitente"

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sonrisas

Mira por dónde, asoma mi sonrisa.

¿Para qué iba yo a querer salvar al mismo que planificó mi lapidación con premeditación y tan torpe alevosía? Sabiendo cuánto dolería, él se echó a reír y yo me senté a esperar a que un día saliera la verdad y, solita, limpiara mi nombre.

En otra ocasión, puede que, en vez de echarnos entre nosotras a los leones, seamos todos más humildes y menos cabrones.

No me crecerán alas en la espalda ni lo pretendía pero, de todos mis defectos, la estupidez no es uno de ellos.

Y sabía, lo sabía, que no siempre basta con ser lista, que aveces hay que dejar que el tiempo ponga en su sitio a los héroes y a los villanos, que de tanto llorar se formarían pantanos a mis pies y alguien iba a ahogarse en uno de ellos.

Basta de mentiras, de historias para no dormir, de lucir disfraces…

Deja la capa y devuelve la corona.

Mira por donde asoma mi sonrisa, renovada, renacida, recién exprimida…

Creiste que nunca saldría de donde me encerraste y ahora me oyes gritar desde balcones a los que nadie tenía que volver a asomarse.

Creías que me lapidabas y no esperabas que volviera a levantarme.

Imagen: @yaaaizamor

Valientes en Marruecos.

​No sé por donde empezar así que escribiré como si se tratara de una carta que envío al desierto lanzándola al mar. 

Así de imposible parecîa hace apenas unos dias.

Me enamoré de Marruecos hace tres años, cuando lo visité por primera vez. Fué tan inexplicablemente emocionante que no queria marcharme y dejar sóla la playa que tanto me dió sin pedir nada a cambio.
Una vez de vuelta a España, no la sentía ya como mi casa y me costó volver a adaptarme a la hipocresía, el egoísmo, las prisas, los ceños fruncidos y el consumismo absurdo que aquí nos absorbe y nos somete.

Me cambió en todos los sentidos y la lección humana que allí recibí y que me hizo mejor persona, fué la misma que me llevó a elegir un camino del que de verdad pudiera sentirme orgullosa.

Volví a Marruecos con mi hermana poco después y me conmovió sobremanera ser recordada por las personas que había conocido allí, cuando descubrí el país. 

El año pasado acompañé de nuevo a una amiga en una escapada algo más larga y regresé, en ésa ocasión, con una horrible sensación de estar aquí, donde no debía, de dejar atrás la opción de quedarme allí donde sentía que podía ser útil, donde mi existencia tenía un sentido, donde cada día era distinto porque, en Marruecos, las personas son personas y no autómatas que siguen siempre el mismo recorrido con los ojos cerrados. Porque en Marruecos se reza al Sol, al mar y a la vida y lo que aquí llamamos vida, no es más que una pantomima que,  de tantas veces repetida hemos aceptado, la mayoría, como verdad inquebrantable.

Llegué a la conclusión, en ése momento, de que si quería algún día encaminar mis pasos hacia lo que realmente quería hacer con el tiempo que se me ha concedido aquí, sea más corto o más largo, tenía que prepararme para la aventura. 

No podía cambiar el mundo pero tal vez podría formar parte de ésa minoría comprometida con los principios y los valores que tanto echaba de menos cada vez que volvía de compartir experiencias tan humanas, tan mágicas… Tan abrumadora la amabilidad y la generosidad que allí siempre te recibe.

Y esperé un poco, confié en mi suerte y una mañana… Una idea.

@valentinamaleza

Fotografía de @yaaaizamor

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