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ValentinaMaleza

"ciclotimia intermitente"

Propuesta 1 .  

Hoy tengo una petición personal.

Quiero saber cómo imagináis vosotros  que terminaría el último párrafo de vuestra biografía el supuesto día en que fuera escrita.

Podéis ser tan extravagantes o austeros como os parezca, imaginar, inventar, otorgarle cierta poesía, obsequiarnos con algo simple e indiscutible …

Cuando haya almenos veinte, publicaré y compartiré el que más haya gustado pero, por ahora, la intención es leer almenos  los veinte últimos párrafos de vuestras biografías el supuesto día en que fueran escritas.

Ahora que somos de arena y de viento.

Podrías volverte loco, dejarlo todo, ser menos cauto
y venir a llamar a mi puerta
con tus nudillos de artista incansable
un domingo de mercado, antes de las once.

Si tú quisieras y yo me dejara,
amaneceríamos siameses todas las mañanas, todos los días de la semana.
Te enseñaría a vivir del aire en un tutorial magistral
que será nuestro secreto mejor guardado,
cantaría contigo el estribillo de aquella canción
que sonaba en los 40 Principales cuando ni tu ni yo éramos de arena todavía.

Después de aquel atentado emocional
no he vuelto a inmolarme como antes lo hacía.
Ya no envuelvo el corazón en celofán,
ni duermo con los ojos abiertos
ni me duelen ya las costillas de amar en dirección prohibida.
Ahora soy. Ya no lo intento.

Ahora que somos de arena y de viento
dedica un momento a ser conmigo
la tormenta que todo lo cambie de sitio.
Ahora que ha pasado el tiempo
y tu voz sigue dibujando por todo mi cuerpo libélulas negras,
traigamos al mundo una hija albina que herede tus talentos y mis manías.
Que tenga tus ojos…
A través de tus pupilas siempre pude ver donde habitan todos tus monstruos.

Si tú quisieras y yo me dejara querer ésta vez,
observaría las constelaciones que dibujan los lunares en tu espalda
hasta que se nos curvaran los huesos,
hasta que el Sol de Mogador nos secara los sesos y no existieran para nosotros los inviernos…
Hasta traer al mundo una hija albina que herede tus talentos y mis manías.
Que tenga tus ojos…

Me levanto el castigo…

No puedo soportar su manera de pedir un respeto que nunca está de vuelta.

No puedo más con su bipolaridad permanente, con su manía de engañar a la gente,  con su mal humor y peores formas, con sus cabezas cuadradas de madera, barnizadas en un tono tan oscuro como sus miradas.

No creo una sola de sus palabras.

Ésta locura, no hay razón que pueda pararla.

A la misma velocidad a la que se destruye ésta casa, ellos terminan con toda una cultura, con sus tradiciones , con las paciencias , con las pasiones… Con todo.

Ni siquiera respetan la influencia de la luna en las mareas y a cada piedra que arrojan sobre sus tejados, se inunda y se hace cada vez más pequeña una ciudad de la no saldrán .

Si el viento pudiera decirles lo que piensa…

Si las mareas hicieran del romper de las olas  un lenguaje universal …

Si ellos se vieran desde fuera…

Ansían las estrellas, más sentados en la misma silla, sólo miran y esperan.

Mienten y esperan a ver quebrarse la madera, a oír sonar los tambores, a que tiemble el suelo.

Dejarían caer la casa si de ellos dependiera, pero voy a ser más de esta tierra que ellos mismos.

Voy a cerrar los ojos y a taparme oídos hasta que sean de cemento las conciencias .

No aguanto un minuto más tener que guardar las apariencias , ser amable…

Lo que tarda el agua en volver a su cauce, es el tiempo que tardaré en quemar las postales, salir corriendo, ser salvaje, como han sido ellos…

Haré una lista de todo lo desaprendido y, con un portazo, me despido.

Me levanto el castigo.

Siempre puedes no mirar.

Esto tenían que ser dos despedidas y un último intento.

Dos notas que, sobre la mesa, explicaran por qué tiro la toalla.

Yo vine a suicidarme o llenarme de vida, según se diera.

Venía a despedirme de mi, tal y como un día me conocieran.

Coger aire tras una carrera en la que nunca quise participar, era cambiar de mar y pisar otra orilla.

Pero siempre puedes no mirar.​​

Siempre puedo dejarme llevar hasta que se consuman todas las mechas y, en una explosión, se escribieran solas las letras de las canciones que todavía nadie compuso. 

Tras la gota que colma el vaso, alguien vio venir la catástrofe emocional que sería colmar un corazón .

No olvides nunca que, lo que siempre quise, fué quedarme contigo hasta que el cuerpo aguantase, aunque no bastase con un cuerpo para pedirle al universo  que vuelvas a quererme como lo hacías cuando eran tuyas mis pesadillas .

Aunque no pueda borrar tus encuentros y las caderas que los mecieron.

Aunque sepa que no puedo dejar en manos de cualquiera mis secretos, serás lo más parecido al cielo en mi memoria .

Una vez fuimos parte de la misma historia, escrita con la mano izquierda por un trovador.

Un día , entre mis piernas hubo un abismo y cada vez que haces temblar la tierra, se despeina mi cabellera y vuelvo a empezar. Así mismo.

Siempre entre la pragmática imagen del hombre que eras y las virtudes por descubrir bajo tu piel curtida y tus ojos tristes.

Siempre entre la cocina y el comedor, donde hubo un terremoto que arrasó con las paciencias .

Vuelve a quererme como antes lo hacías y prometo no romper jamás las promesas que, a orillas del Mediterráneo, se forjaron y oxidaron en lo que duró el ocaso.

Vuelve a ser la gota que colmó el vaso aunque ya no sean tuyas mis pesadillas .

Vuelve a entrar de puntillas y a revolverlo todo con tus ojos tristes y tu piel curtida, a darme problemas, a ser mi problema favorito, a ser mi mariachi los domingos, a regalarme una sonrisa por cada tropiezo, a ser la casilla de salida de todos mis juegos, a darme un motivo, a recoger los pedazos, a darme el abrazo más largo, a cantarme bajito… 

A colmar el vaso otro ratito.

(…)

Todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido.
Milan Kundera.

En todas tus dimensiones.

Quiero que sepas que, si hago mis propios planes, es porque intuyo que si me quedara iba a doler volver a despedirme.
Eso, … y que sea quien fuere quien te mire desde su objetivo, no podrá verte en todas tus dimensiones, desde cualquier planeta, en cualquier vida, como yo lo hago.
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Y que el día que definitivamente me despida,
aún siendo por una buena causa…
No quedará ni rastro de lo que fuimos.
Una ventisca se llevará muy lejos las manías, los talentos y una hija albina.

.

Yo te cuidaría como si fueran mías las pesadillas que interrumpen tus sueños cada noche.

Estoy entre ser loba o ser cordero degollado.

Estoy entre ser buena o ser lista y no me decido.

Quiero ser realista y no lo consigo y estoy a punto de cualquier cosa.

Me veo venir.

Soy la hija de un deseo por cumplir y estoy entre ser loba o ser cordero degollado.

Ciclotímica intermitente, descendiente de algún bucanero sin presente, sin pasado, sin futuro…

Sin nombre.

Nacida allí donde se esconden los secretos mejor guardados.

Crecida sin prisa pero sin pausa entre cientos de páginas por escribir.

¿Qué podría yo contarte de mí, a éstas alturas?

Sé cuando empieza y como termina el ciclo lunar y desconozco por completo en qué afecta ello a las mareas.

Tal vez por eso precisamente sea que, de lo que soy , a lo que veas, hay un abismo y nunca sepas quien lo habita.

Tal vez no te pierdas nada y de cada una de mis caras olvides su nombre en un suspiro.

En lo que tardas en bajarte las bragas hasta los tobillos, en lo que canta el gallo que vive en la terraza del vecino,…

En lo que dura un rezo.

El tiempo que tarden en ponerse de acuerdo tu intención y tus principios y dejen de hacer sombra a mi ciclotimia intermitente.

Tus valores son una leyenda a la que sobrevivo a trompicones. Y no siempre.

Estoy entre ser loba y ser cordero degollado y me contengo. Por miedo.

Miedo, más que a nada, a romper un día el silencio y ser el ojo del huracán.

Porque yo soy tierra y, ser aire, me sienta muy mal.

Son las diez de la noche de la víspera del día en que todo cambie. 

No voy a ser ojo ni voy a ser huracán, por ahora, porque tengo ropa tendida y hay un poco de mí en todo aquello que podría yo arrasar.

Puedo ser buena, ser lista, realista y cordero degollado.

Puedo lanzar la piedra y esconder la mano como tu lo harías. Sin despeinarte.

Estoy entre ser buena o ser lista y, mientras tanto, guardo tus dedos meñiques en un frasco y ensayo cada día la caligrafía con la que un día se escribirá una carta de despedida que desatará los huracanes que ya no podrán arrasarme.

Si yo te contase…

Tú no les conoces y no me creerías si yo te contase.

Tú no sabes lo que es tener que andarse con ojo y que, con dos, no baste.

Tú eres sólo un visitante y vas y vienes y aquí paz y después gloria.

Tú te irás y sólo guardarás en tu memoria las puestas de sol.

Tú pasaste por aquí , y adiós. Buen viaje.

No llevarás en tu equipaje más que un bonito recuerdo .

Porque tú no has sentido temblarte los huesos de camino a casa cuando oscurece.

Tú no has tenido que hacerte respetar con uñas y dientes porque vas y vienes y aquí paz y después gloria , como decía .

Aquí llegan cientos como tú todos los días .

Tú no has visto la otra cara de una moneda que no vale nada y gira en el aire y no importa de qué lado caiga.

Tú, de sus mentiras y de sus trampas, no sabes nada ni lo sabrás y yo que me alegro .

Si sólo pasaste por aquí , no te habrá dado tiempo a sentir el miedo que da una mirada perdida cuando la mente que la domina se cierra con veinte candados.

Tú qué vienes y vas, nunca sabrás de qué pié cojean.

De entre todas tus fotografías, no habrá ninguna en la que veas lo que se esconde tras éstos muros.

Tú no tienes ni idea de lo que es estar aquí y no tener dos duros para comprar su sonrisa, casi siempre.

No sé qué tendría que pasar para que dejaran de inspirarme éstas vistas, pero tú que vas y vienes y sólo guardarás en tu memoria las puestas de sol, deja que te diga…

Aquí nada es lo que parece y sólo aquel que no enloquece se podrá salvar.

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